Para garantizar la emoción, la Federación Melillense de Ciclismo había diseñado un circuito de 4,4 kilómetros con Salida y Meta junto al Embalse de Rostrogordo, pero que recorría todas las zonas aledañas a la Pista de carros y Tercio Gran Capitán. Un circuito muy exigente, con varias dificultades de gran dureza física y técnica, que obligaba a los ciclistas, en algunos de sus sectores, a echar el pie a tierra y remolcar la bicicleta cuesta arriba.
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